Pensando y pensando, me descubro a mi mismo… me aterro

y vuelvo a la absurda rutina…
Me levanto y pienso… lo que veo me aterra y vuelvo a reconciliarme en el calor de la oscuridad… Acepto el cometido de la absurda apariencia y me someto a juicios sin precedentes salidos de la nada. Desdicha oportuna de un calor injurioso y ternura de espanto en la creencia preconcebida. Cuando me acerco y pienso que soy uno más de este sistema siento miedo, dolor y a la vez soledad. Un hilo de luz perdido en la sombra me arrebata de este estado. Lo sigo y encuentro algo que ver. Lo que puede ser verdad. Algo inamovible y permanente que me haga sentirme lleno de nuevo. Algo que consiga enmudecer y que pueda hablar. Algo que pueda tocar mis ojos, oler mis manos y ver mi mente. Eso que creí ver una vez buscando obtener respuesta. Noche ya comente en su momento de ti y, ahora, vuelvo a tenerte entres mi dedos tecleando súbitamente como un recuerdo lejano. Acepto tu poderío y comprendo que ahora que volvemos a encontrarnos tu venganza, digna de admiración, sea poderosa y temible. He estado tiempo sin vaciar mi halo de creatividad, temeroso de volver a encontrarme con lo que soy y he sido…
Ciertamente sé lo que no soy, o por lo menos lo que no me considero. A sí que definitivamente podre volver a todo lo que fui y he sido siempre. Un ente. Ni hombre ni monstruo, ni mal ni bien, ni soma ni psique. En definitiva ni cuerpo ni alma. Yo mismo. Ser supremo encamínate otra vez como lo hiciste en su momento. Desahógate de tus cadenas y vuela libremente como hiciste hace tiempo. Sé que tan solo podre estar unas horas así, que pronto me sumiré en un mar de sueños frente al calor de una almohada, y cuando me despierte volveré a encontrarme en ese mundo de sombras donde nada es lo que es, pero una cosa tendré clara. El camino que me hizo adentrarme en este mundo de nuevo es el pequeño punto lejano que brilla sin cesar, algo que no se apagara nunca, algo que siempre estará, algo que simplemente es lo que es.
“Un punto en la lejanía el cual a veces logro alcanzar y, que al asomarme a el a contemplar, un mordaz golpe sacude mis sienes y debo volver a un mundo de pasiones sensibles. Mas sé que podre seguir tu rastro, el camino de la vida, en definitiva la LUZ”
